Un artista llamado Antonio Tornero

El 17 de mayo de 1931 nació en Baeza un niño al que pusieron por nombre Antonio. No tenía antecedentes artísticos, pero desde muy pequeño el dibujo y la pintura le atraían sobremanera. Estudió en la Escuela de Artes y, con apenas 19 años, partió a Madrid, porque su gran ilusión era vivir por y para la pintura.
Su ilusión era ser pintor, por eso pasaba horas y horas pintando a los grandes en el Museo del Prado. Mas la realidad le pedía comer y tuvo que dedicarse a otros menesteres más lucrativos, aunque no por ello menos interesantes. En torno a 1965 volvió a Baeza y desde entonces se dedicó a la fotografía en su estudio, que alternó con sus clases en la Escuela de Artes.
Antonio Tornero es perfeccionista, inquieto, curioso, vital, culto, artista, y aspira, como su admirado Antonio Machado, a ser “un hombre bueno”.
Padre de cinco hijos, en sus genes debe de haber algo especial porque todos ellos se dedican al arte: tres fotógrafos, Cris, Nono y Ana, una profesora de Arte, Lola, y un artista reconocido internacionalmente, Miguel Ángel. 
Con Antonio Tornero hemos tenido el gusto de charlar para conocerlo un poco mejor y, sobre todo, para aprender, porque su conocimiento del mundo del arte lo transmite nada más comenzar a hablar.

Antonio, pasaste 16 años en Madrid,  ¿cómo fue tu estancia allí?
En Madrid viví mucho tiempo de hacer retratos y copias de los grandes del Prado y de los de Arte Moderno. Allí tenía un círculo de amistades que me apoyaron. Recuerdo que pinté unos cuadros para el Instituto de Investigación Agronómica y aquello me hizo pensar en irme a París. En ese momento no me dejaron porque no había hecho el servicio militar, que al final hice con 25 años. Año y medio después volví a Madríd, allá por el 57, y me costó comenzar de nuevo.  
Entonces fue cuando empezaste a interesarte por la fotografía, ¿no es así?
Sí, así es. Siempre me había gustado mucho la fotografía y pensé en dedicarme a ello. Conocí a Vicente Ibáñez “el fotógrafo de las estrellas” y entré en su estudio, donde estuve trabajando durante 7 años.
Y mientras tanto te casaste con Cati Cruz, hija de un conocido fotógrafo, Cristóbal Cruz.
Sí, nos casamos y, como su padre tenía un estudio de fotografía, nos vinimos a Baeza.
¿Consideras la fotografía como un arte?
Depende de quién y cómo se haga. Arte no es hacer fotografías y que salgan bien o mal. Cuando es arte, necesita una buena dosis de creatividad. 
El arte está muy presente en tu vida. ¿Qué significa para ti?
Para mí lo es todo y está en todos sitios. Es algo que te emociona, que te llega. Y arte puede ser una pintura, una fotografía o un poema, como los de Machado.
Antonio Machado ha sido un referente en tu vida y siempre has estado muy ligado a su figura y a su obra.
Comencé a leer a Machado pronto y me emocionó. Desde entonces he seguido estudiando su obra y también he participado en todos los homenajes que se le han hecho. Así, por ejemplo, en el frustrado del 66, cuando no dejaron que la escultura hecha por Pablo Serrano se colocara en el lugar donde está ahora -no se pondría hasta 1983-, yo modelé una cabeza sobre un maniquí, y con eso, unos manuscritos y algunos libros del poeta, hicimos un pequeño homenaje en un céntrico escaparate.
¿Crees que los políticos se han adueñado de la figura del poeta?
Sí, tanto por unos como por otros. En la dictadura estaba mal visto y eran los ‘progres’ los que lo reivindicaban. Luego, con la democracia, muchos de aquellos se olvidaron del poeta. Recuerdo el homenaje de 1983 cuando Paco Rabal y Rafael Alberti recitaron poemas de Machado. A ese encuentro faltaron muchas autoridades y muchos ‘machadianos’ de pro de otros tiempos.
 A los hombres hay que valorarlos y recordarlos por lo que de positivo e importante hicieron y dejaron, no por la ideología que tuvieran.
Y sobre Machado has realizado dibujos, pinturas, ilustraciones, poemas e incluso una obra teatral, ‘Un día en la vida de don Antonio Machado en Baeza’.
Sí, hasta hice un corto que aún está inconcluso con una cámara de 8 mm. También he realizado varias exposiciones sobre el poeta.
Pero no sólo te has centrado en Machado. Tus temas han abarcado cualquier faceta de la vida. ¿Qué te queda por hacer? ¿Qué te hubiera gustado hacer?
Muchísimas cosas, pero sobre todo me hubiera gustado ser un Velázquez, un Picasso, un Machado (risas). Me hubiera gustado haber sido alguien que hubiera hecho las cosas muy bien, y no sólo una persona que hizo lo que pudo y como pudo.
 Y con esas ansias de perfeccionismo y de conocimiento dejamos esta amena charla con un hombre que es un referente en la cultura de Baeza y que deja su impronta en todo aquello en lo que participa. AH 

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