Totalitarismo económico
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- Categoría: Editorial
- Publicado el Miércoles, 08 Agosto 2012 19:44
- Escrito por Miguel Agudo
Somos absolutamente legos en economía. Hemos aprendido algo de vocabulario con términos como prima de riesgo, deuda soberana, participaciones preferentes, fondo de rescate, o tal vez ni eso. El diario bombardeo informativo con el uso cotidiano de las mismas palabras no nos hace poseedores de ellas. Los términos económicos no por más repetidos se entienden mejor. Sólo nos acostumbramos a su extraña presencia. Pero cuidado, porque sucede lo que apunta el dicho de que una mentira repetida cien veces se convierte en verdad. No sabemos mucho más de economía que hace un lustro. No nos autoengañemos. Hoy somos más vulnerables.
La economía es magia negra y nosotros no pasamos de ser aprendices de inocentes juegos de manos con nuestros escasos ahorros o creyentes en supersticiones tradicionales. Y aunque conociéramos los secretos macroeconómicos, no tenemos poder para usarlos.
Pues bien, en la situación actual es en la economía donde nos lo jugamos todo. Las decisiones políticas que se están tomando obedecen a mandatos macroeconómicos europeos o de los mercados. Estas decisiones, cuanto menos, ponen en cuestión la soberanía de los estados y la voluntad general de sus ciudadanías. Los mecanismos democráticos se pliegan a los mandatos económicos, lo que termina deformando esas democracias (el incumplimiento de programas electorales en España o el gobierno tecnocráta italiano…).
No vamos a negar que la economía es una dimensión importante de la vida individual, social y política. Ahora bien, cuando la economía se erige como protagonista en exclusiva a la cual se han de plegar todas las demás esferas de lo humano tenemos un problema muy grave. Porque lo que sucede es que la soberanía, las libertades, los derechos y los deberes son dictados por aquella. Vivimos bajo un totalitarismo económico.
Y las condiciones que ese totalitarismo económico nos impone nos están llevando a un retroceso de décadas en muchos aspectos. La tiranía económica que padecemos ejercida por no sabemos bien quiénes –porque esto va más allá de nuestros políticos nacionales y nuestros banqueros- tiene una alarmante falta de humanidad.
En el mundo hay riqueza suficiente para que toda la humanidad pueda vivir con un mínimo de dignidad, sin embargo es un hecho que los países subdesarrollados no levantan cabeza -y no se les deja levantarla-, de lo cual el mundo desarrollado es responsable. Cabe preguntarse si la tiranía que el mundo desarrollado ejerce sobre continentes enteros estará empezando a aplicárnosla ahora a nosotros. ¿Estamos siendo expulsados del primer mundo?


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